Bullyng 

¿Qué diferencia hay entre ser gordito y ser «el gordito»?

A todos ya nos es familiar el asunto del bullyng, pero… ¿qué pasa cuando aun entre todas las posibles «víctimas», es tú hijo el que la pasa mal por su sobrepeso?

Pensemos primero en lo obvio:
– Los apodos que te ponen
– Las «bromas» que te hacen
– Nadie te quiere en su equipo de fut (basquet, voley, beis… )
Pero, ya habías pensado que quizá tu «pandita» también tiene que
– Resignarse a ser atacado pues no importando a donde corra, siempre lo van a alcanzar.
– Resignarse a ser buleado en la escuela, en la reunión familiar, en el club
– Resignarse a ser rechazado incluso otros niños por que «siempre lo agarran de puerquito»

En las escuelas puede haber muchos niños que sufren bullyng, pero entre todos, los «panditas» son los que van a ser más frecuentemente agredidos, y de entre ellos, los más nobles, los menos agresivos, los «mejor portados», tendrán que soportar una doble dosis por no saber y no poder defenderse.

¿Te cuesta creer que esto le puede estar pasando a tu hijo?
¿Estas seguro/a?

A menos que sea tu hijo el que lideree a los buleadores, tienes que poner atención en su ropa, sus cambios de ánimo, sus útiles (rayados, rotos, o frecuentemente perdidos). ¿Conoces a sus amigos? ¿Sabes si hay reportes disciplinarios en los que sea la victima? (muchas veces, en las escuelas solo se corrige al agresor, y no se atiende al agredido)

Si notas algo raro, y tu hijo no externa las razones, busca ayuda, no esperes a que las agresiones dejen huellas en el alma de tu hijo.

Recuerda que las palabras enseñan, pero el ejemplo arrastra. ¡El cambio debe comenzar por uno mismo!

Como siempre, te recomendamos acudir a un especialista y compartir esta información

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